La Salud en Risaralda: Un Gigante con Pies de Barro y la Trampa de las EPS
Por: Eduardo Patiño Horta
¿Es la salud en Risaralda un derecho o un negocio inmobiliario privado? Los datos de nuestra reciente relatoría en la Casa del Pueblo son contundentes: de los 1.544 prestadores de salud en el departamento, el 99% son privados. Solo contamos con 16 Empresas Sociales del Estado (ESE) para hacerle frente a la demanda pública.
Este desequilibrio no es accidental; es el resultado de un modelo que ha privilegiado la infraestructura privada mientras asfixia financieramente a nuestros hospitales públicos.
La Trampa de la "Integración Vertical"
El 56% de los risaraldenses pertenecemos al régimen contributivo. Sin embargo, las EPS desvían el 80% de su contratación a sus propias clínicas privadas. Es un círculo cerrado: usan los recursos de la nación para fortalecer sus propios negocios, mientras dejan a la red pública las deudas de las EPS ya liquidadas.
Hoy, nuestros hospitales arrastran una cartera morosa de $81.000 millones, de los cuales el 65% es dinero que difícilmente se recuperará de entidades que ya desaparecieron como Cafesalud o Coomeva. Solo Asmet Salud adeuda $55.000 millones a la red del departamento.
Propuestas para Recuperar la Red Pública
No basta con el diagnóstico; necesitamos salidas políticas y técnicas valientes:
- Dispensación Directa de Medicamentos: Proponemos que los hospitales públicos asuman la entrega de medicinas. Esto eliminaría intermediarios que hoy generan crisis de suministros y permitiría que esos recursos fortalezcan el flujo de caja de nuestras ESE.
- Giro Directo: La solución inmediata es que el Gobierno Nacional gire los recursos directamente a los prestadores (hospitales), saltándose la retención que hoy hacen las EPS.
- Descentralización de la Atención: Es técnica y socialmente viable elevar el Hospital de Santa Rosa de Cabal a 2do Nivel. Esto descongestionaría a Pereira y atendería con dignidad a Marsella y Chinchiná.
- Responsabilidad Patrimonial: Apoyamos la propuesta de que los exgerentes implicados en corrupción respondan con su patrimonio personal por el desfalco a la salud pública.
Conclusión
Risaralda tiene casi un millón de habitantes y una cobertura nominal del 99%, pero el acceso real está mediado por la capacidad de pago. La infraestructura bloqueada, como el Hospital de 4to Nivel en Cerritos, es el síntoma de una asfixia financiera que debemos romper. Recuperar la salud para lo público es el primer paso de nuestra Revolución Ética.

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