Zonas de Reserva Campesina en Risaralda: El camino hacia la verdadera Soberanía Alimentaria
Por: Eduardo Patiño Horta
La crisis histórica de la tenencia de la tierra en nuestro departamento ha llegado a un punto crítico. La expansión desmedida de monocultivos (especialmente el pino) ha desplazado a nuestras comunidades hacia zonas de ladera, como vemos hoy en la vereda La Bella. Frente a esto, surge una necesidad urgente: articular un corredor campesino entre Santa Rosa de Cabal, Dosquebradas y Pereira.
En una reciente jornada de análisis en la Casa del Pueblo, desglosamos cómo las Zonas de Reserva Campesina (ZRC) han dejado de ser figuras marginales para convertirse en los pilares de la Revolución Agraria.
El Blindaje Constitucional del Campesinado
Hoy contamos con herramientas legales sin precedentes. Gracias al Acto Legislativo 01 de 2023, el campesinado es reconocido como sujeto de especial protección. Más aún, con el Acto 01 de 2025, el derecho a la nutrición adecuada y la soberanía alimentaria tienen rango constitucional, otorgando los "dientes" necesarios para que la función social de la propiedad sea efectiva.
¿Es viable una ZRC en Risaralda?
La respuesta es sí. Existen rutas técnicas claras para su constitución:
- Sustracción de áreas de Ley 2: Mediante procesos ágiles con la autoridad ambiental (CARDER).
- Reconocimiento de la ANT: Tras la visita técnica, se genera una expectativa legítima de reconocimiento jurídico.
- Construcción Colectiva: Un Plan de Desarrollo Sostenible (PDS) creado por la comunidad en 180 días.
Además de las ZRC, analizamos figuras como los TECAM (Territorios Campesinos Agroalimentarios) y las APA (Áreas de Producción Agropecuaria), estas últimas vitales porque priman sobre los POT municipales, protegiendo nuestro suelo alimentario frente a la expansión urbana desordenada.
Hoja de Ruta para el Eje Cafetero
Según el experto Carlos Duarte, la factibilidad en Santa Rosa de Cabal es alta. En otros municipios como Santuario, Quinchía o Mistrató, el reto es la concertación profunda con los resguardos étnicos, un proceso que debemos liderar con respeto y diálogo.
Nuestra tarea política es clara: debemos integrar estas figuras en el Plan Nacional de Desarrollo para garantizar que tengan el respaldo presupuestal necesario. La soberanía alimentaria no es solo un discurso; es el cambio radical de la dinámica territorial de Risaralda.

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